Para poder categorizar este suceso se abrió el debate (a principios del siglo XVIII hasta la actualidad) de si la expulsión de los moriscos pudiera ser considerada o no un genocidio.
Periodistas, historiadores e historiadoras antropólogas y alguna que otra curiosa, se encaran por defender sus opiniones.
Entre aquellas que no dudan en defender sus ideales aportando así más perspectiva en el asunto, nos encontramos con la escritora y periodista Mª. Ángeles Arazo.
“Fue un total genocidio, alentado por intereses políticos y anhelos de conversión al catolicismo. Una vergonzosa página de nuestra historia, de la que se ha hablado muy poco, ha permanecido ignorada por no decir oculta, pero que siempre ha despertado polémicas.”-defiende Mª. Ángeles Arazo. En su libro La huella morisca en tierras valencianas (Editorial: Generalitat Valenciana Conselleria de Cultura i Esport, Valencia, 2010) explica la herencia que nos dejaron los musulmanes, antes de que el Rey Jaime I iniciara la reconquista en tierras valencianas. También narra el traumático éxodo de la comunidad morisca, y ofrece casos que apoyan su ideal de definir la expulsión morisca como un genocidio: “el caso de la morisca que, por no bautizarse, la metieron en un saco y la echaron al río”. Estos acontecimientos que relata, ocurrieron entre 1609 y 1613.
Otras fuentes que consideran esta etapa de la historia como genocidio son Muhammad ʻAta ur-Rahim y Ahmed Thomson, quienes en su libro Historia del genocidio de los musulmanes, cristianos y unitarios judíos en España (Editorial Salobreña (Granada): Junta Islámica, Centro de Documentación y Publicaciones, D.L. 1993.) narran la historia de nuestro país desde la perspectiva de la lucha entre personas creyentes unitarias y trinitarias, saldada con el genocidio de comunidades musulmanas, judías y cristianas unitarias españolas. Más concretamente en el capítulo: “la otra parte de la historia”, donde trata el exilio de los últimos musulmanes de al-Andalus. [Hay que destacar que algunas fuentes dicen que se trata de al-Andalus, cuando históricamente ya no existía, sino que era el Reino de España.]
“[…] en 1590 se sugería de nuevo seriamente que el Rey procediese contra los moriscos sin excepción, sin perdonar a ninguno. Había que matarlos, exilarlos para siempre o ponerlos en galeras de por vida. El Arzobispo Ribera sugirió que se esclavizara a todos los varones, enviándoles a las minas de las Indias. Los hijos de los moriscos debían quedarse y cuando alcanzaran la edad laboral, deberían partir hacia allá, para prestar una ayuda adicional. Y calculó que, si su propuesta era aceptada, serían enviados cada año 4.000 jóvenes más a las Indias.[…]”
Por último, otra prueba que nos da a entender que esta expulsión fue un completo genocidio, son los seis lienzos encargados por Felipe III para inmortalizar estos trágicos acontecimientos. Estos lienzos fueron realizados entre 1612 y 1613, y desde el pasado 12 de diciembre hasta el 1 de marzo de 2019, fueron expuestos por la Fundación Bancaja en su centro cultural de Valencia.
Estos cuadros representan la crueldad e insensibilidad de esta parte de la historia, dejándonos escenarios como el de moriscas arrojándose al vacío con sus hijos en brazos pues prefieren morir a caer en manos de la comunidad cristiana.
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| Rebelión de los moriscos en la Sierra de Laguar, de Jerónimo Espinosa |
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Embarque de los moriscos en el puerto de Denia, de Vicent Mestre
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Por otra parte nos encontramos a aquellas que defienden que la expulsión de las moriscas y los moriscos no fue un genocidio, sino más bien un etnocidio. Se trata de la destrucción de la cultura de una etnia o otro grupo cultural o religioso, mediante una imposición forzada de otras prácticas, otras costumbres y otra religión, por parte del grupo mayoritario o del Estado en la forma que sea. Es decir, el etnocidio destruye la identidad cultural de un grupo sin destruirlo físicamente, pues el objetivo es convertir y transformar en beneficio propio las sociedades o culturas diferentes, normalmente realizado bajo la justificación del ideal de progreso y desarrollo.
En este caso y en principio, esta comunidad fue obligada a convertirse al cristianismo para ser aceptados en España. Les prohibieron practicar su religión, incluso en privado, y los hijos e hijas eran llevados a colegios católicos para criarse en dicha religión, ya que les consideraban personas non gratas y defensores a ultranza de su particular modo de vida. Además, las moriscas y los moriscos fueron utilizados como mano de obra barata para los señores feudales con el fin de trabajar las tierras...
Fue al final del reinado de Felipe II, en 1598 cuando empezaron las disputas entre ambas comunidades.
La situación se radicalizó cuando en el Consejo de Estado (el 4 de abril de 1609), el Duque de Lerma propuso la expulsión definitiva de la comunidad morisca. Siendo el primer lugar donde se aplicó la ley el reino de Valencia el 22 de septiembre de 1609, ya que muchas personas fueron perseguidas, torturadas, saqueadas y separadas de sus familias. Además cuando fueron reportadas a lugares como Argelia, Marruecos, etc. muchas de ellas fueron asesinadas durante las travesías, y aquellas que pudieron exiliarse a países como Francia o Italia no fueron bien recibidas.


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